Claro, este es un tema prestado, pero me parece una lástima dejar perdido en el olvido del mensajero un asunto tan controversial como las medias.
En mi caso, con los años han tomado relevancia esos objetos pedales; en el colegio tuve de distintas clases, unas de toalla que estuvieron de moda un buen tiempo, otras que venían en paquetes de a 4 y llevaban motivos trenzados de colegio; una vez tuve unas blancas largas y pinchetas que me tejiera una paciente de mi mamá a la que le caía bien y las cuales usé hasta su natural muerte de talón.
Recuerdo también el tiempo en que me crecían los pies, y se me rompían en la punta casi inmediatamente habían sido compradas, por lo cual, mi abuelita las remendaba con un bombillo por dentro en una técnica asombrosa en que le quedaban doblemente reforzadas y nunca más volvían a romper por el mismo lado.
Dejé de usar medias remendadas cuando alguien una vez me dijo que era de mal agüero para el bolsillo usar medias remendadas, así que de entonces hasta hoy… o rotas o buenas, nada de tintas medias.
Hay medias a las que les he tenido un cariño especial y recuerdo, como las naranja de pingüino que me regalara mi hermana en parís cuando pasé la navidad con ella o las de aerolínea que me ponía para dormir y a veces me llevaba a la universidad un poco avergonzada.
El almacenaje siempre ha tenido sus cambios, en puño o una al lado de la otra dobladas juntas (últimamente por color, para hacer más facil la escogencia)… mmm ¿y que tal la media desaparecida? Que pasea por los rincones de la casa hasta que termina luego de resignada a la perdida de compañera limpiando el polvo de encima del tele o como trapo de pintura para la pared.
No es que yo sea una gran compradora de medias, pero me gustan a la mitad de la pantorrilla y preferiblemente de algodón.
Detesto las veladas, que me hacen picar las piernas y las de deditos me dejan una sensación en los dedos cuando me las quito que me agrada mucho.
Creo que eso es todo, si deciden regalarme algunas, recuerden que calzo 40.
Yo soy el día feliz nació como la puerta de salida al mundo exterior, no se quien lee (a veces si). En todo caso, es mejor morir en el pecado que nunca haber probado, de eso se trata todo, hacerlo honestamente y con identidad.
30 de septiembre de 2007
25 de septiembre de 2007
Yo Sueño
Con caminar de la mano con mi pareja del mismo sexo sin que nadie se inmute porque lo hagamos; espero hacerlo diariamente, en el ocaso de mi vida, en el pueblo donde nació mi familia; cuando ya los años nos hayan llevado al reposo.
He elegido convertir ese sueño en realidad a través del ejercicio de los derechos plenos de ser ciudadana, y como eso suena tan extenso, me he ido por el lado de la cultura.
La semilla de ese sueño nació, cuando en una página de Internet me encontré la noticia de una colombiana ganadora de un premio muy importante por ser la primera persona en instaurar una demanda por discriminación debida a la orientación sexual en una alta corte internacional, y quise hacer un documental al respecto.
Para llegar al documental he dado muchas vueltas; tantas como la construcción con un grupo de mujeres, de un colectivo llamado DeGeneres-E que ustedes conocen y viven diariamente.
Un día DeGeneres-E será un centro cultural; donde tanto mujeres como hombres podrán compartir sus artes sin distingos, donde el esparcimiento cultural irá más allá de la fiesta de mujeres y el cine se convertirá también en teatro, en grupo musical, en exposiciones pictóricas y otras expresiones artísticas que nos sean propias y nos enseñen a vernos como todas diversas y sin embargo iguales.
Hoy confío en que Harry, La Jefa y quienes tengan el empuje y las ganas de hacerlo a su lado y las acompañen en el futuro, lleguen a ese objetivo; yo me despido aquí, porque construyo mi sueño y ya he dado lo que ha estado en mis manos y en mi conocimiento por este colectivo, porque necesito irme, darle más aire a esta cometa.
Porque para lograr que la mujer y yo vayamos tomadas de la mano frente al indio del tejo, quiero transformar el imaginario colectivo, cambiar el chip de la máquina y compartir con el mundo que el ser lesbianas, gays, bisexuales o transgeneristas, esta bien y es normativo.
Esto se consigue a través de acciones afirmativas de diversos órdenes, algunas como el colectivo que hoy dejo y deja huella en mi y otras en procesos más profundos.
Me voy creyendo en la reforma de las personas a través de los medios masivos de comunicación, divulgando la construcción de políticas públicas, estando encima de la reforma de las leyes, y velando por la apropiación de las mismas, yéndome más a lo concreto, haciendo al fin la película siempre tan hablada.
Me voy, habiendo conocido a gente maravillosa en el camino, habiendo aprendido y madurado mucho, sabiendo que hay procesos que a veces se nos quedan cortos cuando nosotros queremos volar más lejos, que a veces se dejan compañeras de jornada en otros puertos, pero siempre queda la oportunidad de volverse a encontrar con ellas en otros rumbos.
Y bueno, me voy soñando y creyendo en el sueño, que vale la pena volar y construir con pequeñas acciones un mundo nuevo, las dejo DeGeneradas, pero a cada una me la llevo en el corazón, aunque siempre olvide los nombres.
Un besito y un abrazo para cada una
eldiafeliz
DEBIDO A QUE ÉSTE ES UN IMPORTANTE ACONTECIMIENTO EN MI VIDA, PUBLICO ÉSTE EDITORIAL AQUÍ TAMBIÉN.
He elegido convertir ese sueño en realidad a través del ejercicio de los derechos plenos de ser ciudadana, y como eso suena tan extenso, me he ido por el lado de la cultura.
La semilla de ese sueño nació, cuando en una página de Internet me encontré la noticia de una colombiana ganadora de un premio muy importante por ser la primera persona en instaurar una demanda por discriminación debida a la orientación sexual en una alta corte internacional, y quise hacer un documental al respecto.
Para llegar al documental he dado muchas vueltas; tantas como la construcción con un grupo de mujeres, de un colectivo llamado DeGeneres-E que ustedes conocen y viven diariamente.
Un día DeGeneres-E será un centro cultural; donde tanto mujeres como hombres podrán compartir sus artes sin distingos, donde el esparcimiento cultural irá más allá de la fiesta de mujeres y el cine se convertirá también en teatro, en grupo musical, en exposiciones pictóricas y otras expresiones artísticas que nos sean propias y nos enseñen a vernos como todas diversas y sin embargo iguales.
Hoy confío en que Harry, La Jefa y quienes tengan el empuje y las ganas de hacerlo a su lado y las acompañen en el futuro, lleguen a ese objetivo; yo me despido aquí, porque construyo mi sueño y ya he dado lo que ha estado en mis manos y en mi conocimiento por este colectivo, porque necesito irme, darle más aire a esta cometa.
Porque para lograr que la mujer y yo vayamos tomadas de la mano frente al indio del tejo, quiero transformar el imaginario colectivo, cambiar el chip de la máquina y compartir con el mundo que el ser lesbianas, gays, bisexuales o transgeneristas, esta bien y es normativo.
Esto se consigue a través de acciones afirmativas de diversos órdenes, algunas como el colectivo que hoy dejo y deja huella en mi y otras en procesos más profundos.
Me voy creyendo en la reforma de las personas a través de los medios masivos de comunicación, divulgando la construcción de políticas públicas, estando encima de la reforma de las leyes, y velando por la apropiación de las mismas, yéndome más a lo concreto, haciendo al fin la película siempre tan hablada.
Me voy, habiendo conocido a gente maravillosa en el camino, habiendo aprendido y madurado mucho, sabiendo que hay procesos que a veces se nos quedan cortos cuando nosotros queremos volar más lejos, que a veces se dejan compañeras de jornada en otros puertos, pero siempre queda la oportunidad de volverse a encontrar con ellas en otros rumbos.
Y bueno, me voy soñando y creyendo en el sueño, que vale la pena volar y construir con pequeñas acciones un mundo nuevo, las dejo DeGeneradas, pero a cada una me la llevo en el corazón, aunque siempre olvide los nombres.
Un besito y un abrazo para cada una
eldiafeliz
DEBIDO A QUE ÉSTE ES UN IMPORTANTE ACONTECIMIENTO EN MI VIDA, PUBLICO ÉSTE EDITORIAL AQUÍ TAMBIÉN.
20 de septiembre de 2007
Ser Vegetariana
De niña, pensaba que lo mejor que podía una comerse en la vida, era un perro caliente, por eso, a pesar de que mi madre era vegetariana, yo, disimuladamente aceptaba los contrabandos de mi abuelita; luego con el tiempo y sobre todo, luego de visitar una feria ganadera y ver el proceso de convertir cerdos en salchichas, decidí que lo más prudente era ser vegetariana por completo.
Así lo fui, hasta que me entró la rebeldía de los 15 y como pude me zampé varias comidillas (más vale morir en el pecado, que nunca haber probado) así que en una semana consumí todo tipo de alimentos con cadáver animal; me tragué un churrasco en Andrés Carne de Res, una hamburguesa del corral, un perro de jr, un pollo broaster en frisby de la 19 y un sudado del cual prefiero no acordarme, en casa de mi amigo el hermano del basketbolista.
Luego de esa poco digestiva incursión, de que la carne me supiera a hilachas y no hallara la hora de terminar de masticarla, de que lo rico del pollo fuera el apanado, de la hamburguesa el guiso, y del perro las salsas, decidí unilateralmente y al fin por motu propio, ser vegetariana en serio y para toda la vida.
Lo he sido desde entonces con una férrea disciplina, solo interrumpida por pasteles y salsas con huevo (que me gustan aunque sepa de la diarrea que me producirán), boquisabrosa que soy, carachas.
El vegetarianismo entonces se me ha vuelto con los años el último bastión incólume de una disciplina espiritual que sigo a mi propio ritmo y con millones de fallas, aunque esa de la carne como roca mantiene firme y en forma el acto de la fe que dejo escapar de otros modos.
Así que la carne siempre ha estado prohibida en casa, con algunas laxitudes que el tiempo me ha legado y que sin embargo me molestan; la verdad, no es que yo sea la más radical de las mujeres en el tema, pero si me es importante, a ver, plata blanca, forma parte de mis creencias profundas que en mi entorno no se cocinen ese tipo de alimentos y esa es tal vez la más notoria de mis manías al respecto.
No soy de las que hablan asqueadas del pedazo de animal muerto, aunque en el supermercado me tapo la nariz al pasar por las neveras y cuando camino cerca de un expendio oloroso o especialmente exhibidor del fiambre, miró para otro lado; pero si conservo un disgusto particular y debo admitirlo, y es que los muertos se preparen en mi casa, no admito discusión al respecto, no se puede y quienes me conocen lo saben y lo respetan.
Con el tiempo como he dicho, soy más o menos laxa por aquello de respetar las individualidades, hasta llegar al punto del consumo moderado y discreto de productos previamente cocinados en otro lugar (por parte de quien quiera hacerlo) pero lo que si no soporto, no paso, me altera y descompone, es que se preparen comidas con carne, pollo, pescado, cerdo o cualquiera de sus derivados en mi casa o que mi entorno cercano (es decir mi nevera) los contenga.
Lo comprobé claramente ayer, cuando por los azares de la vida, terminó un pollo en el congelador de mi nevera, aún ahora me retuerzo de furia mal contenida y de impotencia muy mal disimulada, por que la gente no lo entienda y aún esté el muerto al lado de los hielos que le pongo a la ginger y del pan que desayuno en las mañanas.
Me molesta por lo indelicado del hecho, porque le he pedido a quienes lo pusieron que lo quitasen “tan pronto como les fuera posible” por delicada no dije “inmediatamente” y les tuvo sin cuidado la petición.
Para otros serán importantes otras cosas, como quitarse los zapatos para no ensuciar la alfombra o dormir siempre del mismo lado de la cama; para mi, ser vegetariana y más que serlo, tener el derecho a serlo en mi propia casa como a mi me parezca, es tan importante que me lleva pensar en muchas decisiones mal tomadas por amable y de las cuales claramente en ésta noche me arrepiento.
Y por supuesto, me voy a la cama con un mal sabor y con tristeza de mi misma por tonta…
Así lo fui, hasta que me entró la rebeldía de los 15 y como pude me zampé varias comidillas (más vale morir en el pecado, que nunca haber probado) así que en una semana consumí todo tipo de alimentos con cadáver animal; me tragué un churrasco en Andrés Carne de Res, una hamburguesa del corral, un perro de jr, un pollo broaster en frisby de la 19 y un sudado del cual prefiero no acordarme, en casa de mi amigo el hermano del basketbolista.
Luego de esa poco digestiva incursión, de que la carne me supiera a hilachas y no hallara la hora de terminar de masticarla, de que lo rico del pollo fuera el apanado, de la hamburguesa el guiso, y del perro las salsas, decidí unilateralmente y al fin por motu propio, ser vegetariana en serio y para toda la vida.
Lo he sido desde entonces con una férrea disciplina, solo interrumpida por pasteles y salsas con huevo (que me gustan aunque sepa de la diarrea que me producirán), boquisabrosa que soy, carachas.
El vegetarianismo entonces se me ha vuelto con los años el último bastión incólume de una disciplina espiritual que sigo a mi propio ritmo y con millones de fallas, aunque esa de la carne como roca mantiene firme y en forma el acto de la fe que dejo escapar de otros modos.
Así que la carne siempre ha estado prohibida en casa, con algunas laxitudes que el tiempo me ha legado y que sin embargo me molestan; la verdad, no es que yo sea la más radical de las mujeres en el tema, pero si me es importante, a ver, plata blanca, forma parte de mis creencias profundas que en mi entorno no se cocinen ese tipo de alimentos y esa es tal vez la más notoria de mis manías al respecto.
No soy de las que hablan asqueadas del pedazo de animal muerto, aunque en el supermercado me tapo la nariz al pasar por las neveras y cuando camino cerca de un expendio oloroso o especialmente exhibidor del fiambre, miró para otro lado; pero si conservo un disgusto particular y debo admitirlo, y es que los muertos se preparen en mi casa, no admito discusión al respecto, no se puede y quienes me conocen lo saben y lo respetan.
Con el tiempo como he dicho, soy más o menos laxa por aquello de respetar las individualidades, hasta llegar al punto del consumo moderado y discreto de productos previamente cocinados en otro lugar (por parte de quien quiera hacerlo) pero lo que si no soporto, no paso, me altera y descompone, es que se preparen comidas con carne, pollo, pescado, cerdo o cualquiera de sus derivados en mi casa o que mi entorno cercano (es decir mi nevera) los contenga.
Lo comprobé claramente ayer, cuando por los azares de la vida, terminó un pollo en el congelador de mi nevera, aún ahora me retuerzo de furia mal contenida y de impotencia muy mal disimulada, por que la gente no lo entienda y aún esté el muerto al lado de los hielos que le pongo a la ginger y del pan que desayuno en las mañanas.
Me molesta por lo indelicado del hecho, porque le he pedido a quienes lo pusieron que lo quitasen “tan pronto como les fuera posible” por delicada no dije “inmediatamente” y les tuvo sin cuidado la petición.
Para otros serán importantes otras cosas, como quitarse los zapatos para no ensuciar la alfombra o dormir siempre del mismo lado de la cama; para mi, ser vegetariana y más que serlo, tener el derecho a serlo en mi propia casa como a mi me parezca, es tan importante que me lleva pensar en muchas decisiones mal tomadas por amable y de las cuales claramente en ésta noche me arrepiento.
Y por supuesto, me voy a la cama con un mal sabor y con tristeza de mi misma por tonta…
18 de septiembre de 2007
Y para rememorarlo
Con esta canción aprendí a bailar merengue... y me enseñaron mis parces del cole.
La chica de los frenos

La chica de los frenos está mi lado y le hace "burrito" a la que tiene delante.
“Si un día lee éste mensaje, escríbame” y me sentí muy contenta de leerlo, era un letrerito de msn de los que abren cuando empiezas la sesión y quien lo remitía era una amiga de colegio que no veo hace años.
La chica de los frenos es probablemente la primera mejor amiga que recuerdo, la primera y más duradera de ellas, al menos hasta hoy, con todo y que estemos en lugares distintos de la vida.
Nos conocimos en el colegio de niñas y se me vienen a la cabeza miles de imágenes, de las cosas que hacíamos; el esfero caído por la ventana y ella sin pupitre al inicio de la clase de geografía, son dos de las más recurrentes; el cuartito de los chécheres, justo al lado de la biblioteca y yo entrando por la ventana mientras ella me empujaba, las clases de matemáticas y los contrabandos de limón con sal en su caso y con azúcar en el mío.
Las jugadas de cartas y su finca de mesitas, los ensayos de merengue, el equipo de porristas y las fiestas de 15 años, luego la vida hizo la separación de rigor, me fui al colegio comunista y ella se quedó en el de niñas; a veces nos volvemos a enterar de la vida… el correo, el msn y esas tecnologías nos volvieron a encontrar ayer y el teléfono hizo lo de siempre.
Ponernos al tanto de hermanos y aventuras… su hija ya tiene un año y medio y por primera vez le dije lo de ser lesbiana (la vez pasada se lo sugerí apenas).
Que buenos tiempos los de la infancia y que buenos tiempos los que los recuerdan.
17 de septiembre de 2007
otra de la pared y comentarios del weekend
Por estos días las cosas han cambiado un poco, con la visita de la novia de la jefa, ando durmiendo en el cuarto de mi hermana, y con eso he aprendido a conocer mi casa como si fuera una compañera de apto, lejos del bunker, veo la luz del baño desde fuera y amanezco muy temprano gracias a los grandes ventanales, el domingo me lo pasé hechada en el sofá viendo la tele muy enguayabada.
como extraño mis pinturas, aqui traigo una.

y de paso una foto de la visitante que muy contenta estuvo el otro día en el programa de radio (no hallo la hora de que éste empiece a aparecer en el internet) en todo caso seguimos en la linea de enterarnos como van los derechos de lesbaians, gais, bisexuales y transgeneristas en otros paises hispanohablantes y con ella le tocó el turno a venezuela.

el weekend estuvo heavy y aunque no estoy muy segura de hacerme caso a mi misma, he llegado a la conclusión de que lo más sano para mi cuerpo es dejar de consumir bebidas alcoholicas.
claro, antes de los arrebatados contorcionales de estomago y de la aparición del dedo mágico en la expulsión de líquido todo parecía mucho más feliz... y luego de la muerte de la servilleta y la tomada de colectivo a las 3 am, creo que quedé curada, al menos por un tiempo prudencial.
volvió el internet que estaba tan embolatado y la piernipeluda reposa placida, mientras yo me doy garra con el tema de volver a la red... que parece ya más que una herramienta una adicción.
coño... que adictiva soy.
como extraño mis pinturas, aqui traigo una.

y de paso una foto de la visitante que muy contenta estuvo el otro día en el programa de radio (no hallo la hora de que éste empiece a aparecer en el internet) en todo caso seguimos en la linea de enterarnos como van los derechos de lesbaians, gais, bisexuales y transgeneristas en otros paises hispanohablantes y con ella le tocó el turno a venezuela.
el weekend estuvo heavy y aunque no estoy muy segura de hacerme caso a mi misma, he llegado a la conclusión de que lo más sano para mi cuerpo es dejar de consumir bebidas alcoholicas.
claro, antes de los arrebatados contorcionales de estomago y de la aparición del dedo mágico en la expulsión de líquido todo parecía mucho más feliz... y luego de la muerte de la servilleta y la tomada de colectivo a las 3 am, creo que quedé curada, al menos por un tiempo prudencial.
volvió el internet que estaba tan embolatado y la piernipeluda reposa placida, mientras yo me doy garra con el tema de volver a la red... que parece ya más que una herramienta una adicción.
coño... que adictiva soy.
10 de septiembre de 2007
Susana y Margarita
Me fui el domingo a las 6 de la mañana después de lavarme los dientes con el dedo y alisarme el cabello con la mano, para el trasmilenio; el sábado se me ocurrió hacer visita en la casa del parce con el y con su novio el palilludo cuando de un momento a otro se nos volvió la cosa rumba y en vez de salir de casa, como lo tenía planeado, con un morral, una gorra, gafas negras y sanduchitos de queso y tomate, terminé saliendo desde la casa del parce a las 6 am, sin ninguno de los implementos que tenía pensados.
Me fui como vestida estaba el sábado (sin bañar siquiera, supongo que es evidente) a mirar unas ovejas, tan pronto llegué al portal del norte había muchas flotas para Tunja, cogí la que salía de una y me foqueé todo el camino.
Ya en Tunja me encontré con la amiga de archie y su hijo el parecido a mi y en su logan nuevo nos fuimos para Duitama.
De Duitama fuimos a Nobsa que estaba de fiestas y preciso en ese momento celebraba una carrera ciclística; paseamos un poquillo y puedo decir que todo en ese pueblo es de lo más colonial (de un modo menos turístico que villa de leyva) y lleno de ruanas guindadas (muy raquiereño), al fin después de un rato nos regresamos a la finca del marido cachón, que ya muy juicioso nos esperaba con Susana y Margarita.
Un par de ovejas de lo más melenudas que iba a negociar con el, mientras hablábamos fuimos a visitar su cultivo de fresas así que de desayuno comí fresas que iba recogiendo de las eras, unas muy dulces y otras con acidito de verditud.
En un balde recogimos tomates de su invernadero y mazorcas de un maizal como el que había en laural (la finca de mi madre), quedamos en que me llevaba a Susana y el se quedaba con Margarita para esquilarla antes de que tenga cría, pues hay que hacerlo con mucho cuidado para que no la vaya a perder.
A Susana la cosa le fue color de hormiga, porque la metimos entre el baúl, mani y pierna atada, durante lo que duró el viaje a Turmequé (como 4 horas incluidas las paradas), pero esta mañana cuando pasé a visitarla, ya balaba y comía pastitos muy ovejuna.
Desde ayer soy feliz propietaria de dos ovejas que están preñadas, Susana y Margarita, en diciembre nacerán las crías (a las cuales aún no se como llamaré) soy socia del marido cachón y de la vecina de laural en una modalidad que se llama: “al aumento” lo cual quiere decir que pagados los gastos de la compra del animal, cualquier ganancia proveniente de la lana o la venta de las crías es repartida por mitad, entre los cuidadores y yo.
Dormí en laural y hoy a las 11 me regresé a Bogotá, y ahora muy 6 pm me siento especialmente feliz porque lo rural de mi corazón salta de pensar que tengo ovejas!!!
Susana y Margarita
7 de septiembre de 2007
Sucesos varios
Yo fui al concierto de Pavarotti con mi mamá, mi tía y mi amiga de los rizos dorados, vino a Bogotá en febrero de algún año que no tengo claro y la pasamos bombi escuchándolo cantar. Se murió hace un par de días y como este blog parece un obituario, aquí lo comento, era gordito como yo y se dedicaba a los eventos de caridad con sus amigos, así que buen viento y buena mar para el tenor de los tres tenedores.
Compré un celu nuevo… al fin, aún no se usar ni la mitad de las funciones y me falta pasar todos los teléfonos… pero es una chimbi (la novia de la jefa me dijo que si sigo durmiendo con el… sat va a empezar a sentir celos).

Comento tarde… pero más vale tarde que nunca, que la fiesta del viernes estuvo muy bien, dicen quienes me conocen que me alicoré, yo creo que no fue tanto, porque no hubo ni empelote ni guayabo.
Mandamos el proyecto de los blogs (después de jornadas maratónicas) y de la frustrante experiencia de la secretaría de cultura, a un fondo de subvenciones LGBT y sonrío confiada porque estoy prácticamente segura de que tendremos libro para el próximo año.
Hoy iré a besuquearme en el park way por lo de la campaña de los besos con derechos y tomaré fotos con mi teléfono nuevo, no tengo intenciones de salir de rumba, y la besuqueada es pura simbólica (para que cierta mosca del pantano, a quien amo, no se me retuerza en la isla del encanto).
Besos con derechos para tuti.
Compré un celu nuevo… al fin, aún no se usar ni la mitad de las funciones y me falta pasar todos los teléfonos… pero es una chimbi (la novia de la jefa me dijo que si sigo durmiendo con el… sat va a empezar a sentir celos).

Comento tarde… pero más vale tarde que nunca, que la fiesta del viernes estuvo muy bien, dicen quienes me conocen que me alicoré, yo creo que no fue tanto, porque no hubo ni empelote ni guayabo.
Mandamos el proyecto de los blogs (después de jornadas maratónicas) y de la frustrante experiencia de la secretaría de cultura, a un fondo de subvenciones LGBT y sonrío confiada porque estoy prácticamente segura de que tendremos libro para el próximo año.
Hoy iré a besuquearme en el park way por lo de la campaña de los besos con derechos y tomaré fotos con mi teléfono nuevo, no tengo intenciones de salir de rumba, y la besuqueada es pura simbólica (para que cierta mosca del pantano, a quien amo, no se me retuerza en la isla del encanto).
Besos con derechos para tuti.
4 de septiembre de 2007
Hada Madrina
3 de septiembre de 2007
30 de agosto de 2007
Como era yo con esa música

Hoy me di uno de mis monumentales baños de tina, trato de hacerlos al menos una vez a la semana pero hace días que no me daba uno como Dios manda, lo hice con nueva música, pues generalmente escucho un viejo cd de unas españolas que ya conozco al derecho y al revés o el de tracy chapman que me encantaba desde antes de saber que era lesbiana.
Pues bien, en el disco que escuché hoy, había unas canciones que me devolvieron al tiempo de la huelga estudiantil… el parce la recuerda, seguro… cuando en el techo de mi habitación en la casa grande se leía en letras grandes… revolución.
Así era yo en ese tiempo, en que mi nombre me significaba más porque creía en la igualdad entre todas las personas, aún creo que es posible, tal vez no en los modelos que ellos conocen, pero en unos parecidos, más modernos y más pluralistas.
Recuerdo del puño de las pateras negras, recuerdo de la A anarquista y de los primeros dibujos, recuerdo de tarde de grifos con mi amigo el judío y de la conquista de la felicidad con las buenas hermanas del perro gigante.
Sigo firme compañeros…
26 de agosto de 2007



El cumpleaños de mi madre
Domingo 12 del día y cocino para mis tías, que con los años han dejado de hacer ruido para convertirse en parcas conversadoras.
Vinieron por supuesto mi madre, que era la cumpleañera, su amiga rosy y mis tías, la mayor, la del medio y la de antes de mi mamá, vino también el marido de la tia mayor y el hijo menor de su hijo.
Comieron almuerzo preparado por mi, comieron torta y se rieron…
Bueno, aquí están las fotos y que happy happy.
21 de agosto de 2007
AMORES PERROS
Y para hoy tenemos amores perros... porque siempre hay amores perros por ahí.
esa es la canción de la semana despues del mensajerito en éste mismo blog.
esa es la canción de la semana despues del mensajerito en éste mismo blog.
Volver del campo
A mi se me llena la jeta cada vez que digo que vengo de la finca, aunque es paradójico que la misma sea un pedacito diminuto de tierra en un pueblo muy pequeño de Boyacá.
En todo caso me encanta ese paseo, ir a Laural y bajar las maletas del carro, teniendo el cuidado de no pisar la mierda de la vaca de los vecinos, unos viejitos muy simpáticos que nos colaboran en todo y en la mañana nos llevan una jicarita de leche fresca en contraprestación por el pasto que se come la vaca.
Descargar y ver que contra todo presagio citadino, la hamaca sigue en su puesto y todo está en orden por los lados del lavadero; que el maíz de los vecinos ha crecido un montón y peligrosamente cerca del lindero imaginario que ellos sobrepasan y nosotras nos ofendemos que sobrepasen.
Me gusta que el ciruelo está cargado y que la curaba está toda florecida y prometa cosecha grande y tupida, me encanta el romero recién sembrado y las rosas de mi mamá.
Es un horror, sin embargo que las estacas de la cerca sigan tiradas en la entrada porque no les ha dado tiempo a los 6 jornaleros de pasar a convertir la cerca de virtual a real para quitarme el complejo de un metro más o un metro menos para allá o para acá.
Mi cuarto, justo al lado de la chimenea estaba divino, mi mamá decidió voltearle la cama y eso lo hace más acogedor, con el sofá que antes era de sat a modo de armario (no tengo closet todavía).
Dicen que las fincas son un hijo bobo, pero ¡ah! si nos tiene contentas, con esa gente tan amable que siempre algo brinda y que todo el tiempo cuenta cosas interesantes…
He vuelto a casa con dos paquetes de papas de distintas, queso campesino (del que deja apestosa la maleta), tomates libres de fumigantes, manzanas de las que tendremos de injerto dentro de tres años, naranjas y plátanos maduros de la finca de alguien más y un par de ciruelas amarillas de mi futura socia en un negocio de ovejas.
Me he encontrado con la piernipeluda menos pulgosa gracias al compa que la bañó y ya he llamado al señor abogado a ver si salimos del pleito y el nombre en la escritura empieza por I.
Como ven a mi me encanta la finca, viviré en ella cuando los años hayan dejado de ser mozos y disfrutaré de su cerca, de sus árboles frutales y de los frijolitos o cualquier otro sembrado que haya, por que si, es una maravilla ir al campo, y volver de el.
En todo caso me encanta ese paseo, ir a Laural y bajar las maletas del carro, teniendo el cuidado de no pisar la mierda de la vaca de los vecinos, unos viejitos muy simpáticos que nos colaboran en todo y en la mañana nos llevan una jicarita de leche fresca en contraprestación por el pasto que se come la vaca.
Descargar y ver que contra todo presagio citadino, la hamaca sigue en su puesto y todo está en orden por los lados del lavadero; que el maíz de los vecinos ha crecido un montón y peligrosamente cerca del lindero imaginario que ellos sobrepasan y nosotras nos ofendemos que sobrepasen.
Me gusta que el ciruelo está cargado y que la curaba está toda florecida y prometa cosecha grande y tupida, me encanta el romero recién sembrado y las rosas de mi mamá.
Es un horror, sin embargo que las estacas de la cerca sigan tiradas en la entrada porque no les ha dado tiempo a los 6 jornaleros de pasar a convertir la cerca de virtual a real para quitarme el complejo de un metro más o un metro menos para allá o para acá.
Mi cuarto, justo al lado de la chimenea estaba divino, mi mamá decidió voltearle la cama y eso lo hace más acogedor, con el sofá que antes era de sat a modo de armario (no tengo closet todavía).
Dicen que las fincas son un hijo bobo, pero ¡ah! si nos tiene contentas, con esa gente tan amable que siempre algo brinda y que todo el tiempo cuenta cosas interesantes…
He vuelto a casa con dos paquetes de papas de distintas, queso campesino (del que deja apestosa la maleta), tomates libres de fumigantes, manzanas de las que tendremos de injerto dentro de tres años, naranjas y plátanos maduros de la finca de alguien más y un par de ciruelas amarillas de mi futura socia en un negocio de ovejas.
Me he encontrado con la piernipeluda menos pulgosa gracias al compa que la bañó y ya he llamado al señor abogado a ver si salimos del pleito y el nombre en la escritura empieza por I.
Como ven a mi me encanta la finca, viviré en ella cuando los años hayan dejado de ser mozos y disfrutaré de su cerca, de sus árboles frutales y de los frijolitos o cualquier otro sembrado que haya, por que si, es una maravilla ir al campo, y volver de el.
16 de agosto de 2007
La pared
15 de agosto de 2007
al fin, el fin
Bueno, es difícil, llegar a un día cualquiera de la vida y descubrir que el amor no es el mismo que fue siempre, que la vida a que estaban acostumbrados ya no les saca de quicio los zapatos.
No le importaban ni el cielo, ni las estrellas, ni los días de café en la escuela, no le había importado nunca nada desde que la había conocido, ahora era famosa, la gente pagaba para ver sus películas de mujer feminista hacía y en los periódicos sacaban la crítica de sus obras, ahora ella escogía el reparto y hasta escribía el guión, pero nada importaba, por que desde siempre Marcela había sido el tema y cuando creía que se había ido para siempre, la había dejado sola en una ciudad que ni siquiera le gustaba.
¿Cómo la había dejado? Cómo había sido capaz de cambiar la fortuna por el amor, ¿es que acaso ahora era feliz? No, y no lo era más que siempre, no lo era por que la había visto y su corazón había vuelto a estar en todos lados, pero no importaba, porque Marcela no quería nada con ella, porque la había llamado juglar de feria, por que ya ni sabía como conquistarla, por que ya no sabía ni dónde hallarla.
Deja entonces la habitación del hotel y se jura mil veces que no volverá nunca, seguirá con su vida y olvidará el amor...
Ya no había nada que hacer, se había casado, había dejado sus prejuicios y se había casado con la seguridad, Daniel había aceptado, no había puesto condiciones, le había preguntado si lo amaba y ella había sido sincera.
Ahora veía en su mano el anillo al escribir sus reportes en el computador, y se sonreía a si misma, era sencillo, seguir la vida como siempre, pensando que Clara nunca más volvería a su vida, la dejaba a un lado, la tapaba con el cemento de la existencia en común con un hombre que decía la amaba.
Su pijama siempre había sido de cuadraditos, y le gustaba ver la televisión acostada y con el control en la mano, se sabía la programación completa desde que era un niña, empezaba con los aeróbicos de la mañana y no la dejaba hasta el himno nacional e incluso lo sobrepasaba cuando veía alguna película en el canal rentado de algún país extranjero.
Seguía viviendo sola, seguía ganando mucho dinero y seguía bañándose en la piscina para decidir que escena seguiría a la que estaba rodando; locaciones, vestuarios, todo le ocupaba la mente, pero cuando se ponía la pijama de cuadritos inmediatamente lo olvidaba todo y pensaba en ella... si tan sólo hubiesen seguido...
Hoy, después de tantos años se estrena su película estrella, la que al fin la dejará vivir en paz con sus recuerdos, nunca se casó, pero su casa conserva un orden impecable, tiene una colección de todos los objetos que se coleccionan y camina despacio por sus problemas de espalda, pero no importa, hoy es la última escena de una película que nunca fue, y quiere estar presente, firme frente al cañón.
Se sienta en la penumbra del teatro casi en la silla del último rincón, quiere salir primero y esperar paciente a que salgan todos, pero se deja llevar por las imágenes, ha sido todo tan bello, el paisaje, la gente, los dedos, las manos, todo tan vivido que siente como si hubiera sido parte de todo desde muy adentro.
Al ver los créditos de quien dirige y quien actúa se levanta y al salir por el pasillo allí la encuentra, se miran y ya no son ni lo borroso de la foto de hace años, las canas, las arrugas, invaden toda parte de cuerpo posible, pero no importa, los dedos en unas manos rugosas se entrelazan y van a terminar lo que comenzó hace tanto tiempo...
No le importaban ni el cielo, ni las estrellas, ni los días de café en la escuela, no le había importado nunca nada desde que la había conocido, ahora era famosa, la gente pagaba para ver sus películas de mujer feminista hacía y en los periódicos sacaban la crítica de sus obras, ahora ella escogía el reparto y hasta escribía el guión, pero nada importaba, por que desde siempre Marcela había sido el tema y cuando creía que se había ido para siempre, la había dejado sola en una ciudad que ni siquiera le gustaba.
¿Cómo la había dejado? Cómo había sido capaz de cambiar la fortuna por el amor, ¿es que acaso ahora era feliz? No, y no lo era más que siempre, no lo era por que la había visto y su corazón había vuelto a estar en todos lados, pero no importaba, porque Marcela no quería nada con ella, porque la había llamado juglar de feria, por que ya ni sabía como conquistarla, por que ya no sabía ni dónde hallarla.
Deja entonces la habitación del hotel y se jura mil veces que no volverá nunca, seguirá con su vida y olvidará el amor...
Ya no había nada que hacer, se había casado, había dejado sus prejuicios y se había casado con la seguridad, Daniel había aceptado, no había puesto condiciones, le había preguntado si lo amaba y ella había sido sincera.
Ahora veía en su mano el anillo al escribir sus reportes en el computador, y se sonreía a si misma, era sencillo, seguir la vida como siempre, pensando que Clara nunca más volvería a su vida, la dejaba a un lado, la tapaba con el cemento de la existencia en común con un hombre que decía la amaba.
Su pijama siempre había sido de cuadraditos, y le gustaba ver la televisión acostada y con el control en la mano, se sabía la programación completa desde que era un niña, empezaba con los aeróbicos de la mañana y no la dejaba hasta el himno nacional e incluso lo sobrepasaba cuando veía alguna película en el canal rentado de algún país extranjero.
Seguía viviendo sola, seguía ganando mucho dinero y seguía bañándose en la piscina para decidir que escena seguiría a la que estaba rodando; locaciones, vestuarios, todo le ocupaba la mente, pero cuando se ponía la pijama de cuadritos inmediatamente lo olvidaba todo y pensaba en ella... si tan sólo hubiesen seguido...
Hoy, después de tantos años se estrena su película estrella, la que al fin la dejará vivir en paz con sus recuerdos, nunca se casó, pero su casa conserva un orden impecable, tiene una colección de todos los objetos que se coleccionan y camina despacio por sus problemas de espalda, pero no importa, hoy es la última escena de una película que nunca fue, y quiere estar presente, firme frente al cañón.
Se sienta en la penumbra del teatro casi en la silla del último rincón, quiere salir primero y esperar paciente a que salgan todos, pero se deja llevar por las imágenes, ha sido todo tan bello, el paisaje, la gente, los dedos, las manos, todo tan vivido que siente como si hubiera sido parte de todo desde muy adentro.
Al ver los créditos de quien dirige y quien actúa se levanta y al salir por el pasillo allí la encuentra, se miran y ya no son ni lo borroso de la foto de hace años, las canas, las arrugas, invaden toda parte de cuerpo posible, pero no importa, los dedos en unas manos rugosas se entrelazan y van a terminar lo que comenzó hace tanto tiempo...
14 de agosto de 2007
y vino el séptimo día
Ya está en el hotel, ni se ha dado cuenta de cómo llegó allí, directo a la habitación se ha tumbado en el sofá, no quiere acostarse del todo. Son qué, las 4, las 6 no importa, ya nada tiene sentido, sólo las imágenes que se repiten en su cabeza... cada vez más fuerte, cada vez se siente más, baja a su ombligo, la pasea con la lengua, ella le coge la cabeza, la besa, le pregunta a la oreja lo que no se pregunta.
- ¿Puedo seguir?.
Ella no responde, sólo la deja, le pregunta de nuevo si puede seguir, ella reacciona.
- ¿Qué es esto? Relaciones sexuales con una mujer.
Hay que parar, hay que parar, dice ella sin querer, la abraza fuerte, cierra los ojos y lo abraza fuerte, hay que parar...
Ahora mira otra vez por la ventana, es un hotel famoso, su habitación da a una piscina fascinante, pero no quiere saber de baños, no después de esa ducha... Sale en toalla, se tumba en la cama, si sólo hubiesen seguido entonces... mete la ropa a la secadora, clara se baña también, justo cuando marcela sale. No quiere verle lo ojos, y ella lo sabe, por eso toma el té frío, viendo la tele mientras espera a que sean las dos...
¿Cerrado?, ¿Lluvia?, ¿Amiga?, ¿cual amiga?, ¿porqué tan lejos?, ¿paseo?, ¿se hizo tarde? ¿Cuándo fue eso? no te entiendo, no te entiendo nada, ¿de qué me estás hablando? y ella le repasa la historia que acaba de vivir en un día cualquiera de muchos años después.
El se acomoda, sabe que no quiere escuchar esa historia, se la ha temido durante siglos. Ella sigue contando mientras el apura un güisqui detrás de otro, y fuma, fuma mucho, para no llorar...
Conversan en la sala, con las luces apagadas, son las 2, las 3 no importa ¿Y ahora que?, ahora nada, me voy, tengo que irme, dice ella por decir algo después de haberlo dicho todo. pero, ¿aquí que paso? Se pregunta Daniel, completamente borracho y sentado en un sofá de la casa que odia.
No se despiden, ella se ha ido a la oficina y el a vivir su vida de todos los días; de regreso a casa,la siente en el camino, repasa la noche como a una película y la ama de nuevo, ella en la oficina hace lo mismo, la ama como no la amó de nuevo, o más que de nuevo, por primera vez, del mismo modo como tantas veces lo ha repasado.
La secretaria pregunta, ella no responde, en su cabeza solo encuentra silencio, ausencia; camina despacio, no come, la extraña. La secretaria pregunta, ella sonríe, responde:
- Me voy, sácame tiquetes para ya sabes donde, cualquier hotel, pero para hoy mismo.
Llega a casa, se va a su cuarto, ve el correo, hay una carta para ella, una carta personal, hace años que no recibe cartas personales, la abre, llora, se desespera y llora, es una carta de Daniel, viene sin estampilla, seguro la ha dejado apenas hace un rato, yendo a almorzar a “el patio” donde debe estar ahora, donde almuerza siempre.
Parada frente al espejo lo repasa todo, después de 20 años ha venido a la oficina y ha dejado su tarjeta, solo al ver el nombre se le ha venido el mundo encima, porque Daniel le acababa de proponer matrimonio y estaba apunto de decirle que si después de tantos años. Daniel escribe una carta, está muy confundido, no sabe qué pensar, él ha sido quien más ha perdido
“No te refugies en mi, yo no soy seguro, yo no soy futuro, yo, ahora, ya no existo, no existo desde ayer, no existo desde que se que te conozco y no puedo hacer nada para estar contigo, y menos ahora que se que amas a alguien más y me has mentido, cuando yo esperaba que tu vida, por fin fuera mía, como ha sido la mía tuya desde siempre.
Sigo sintiendo lo mismo por ti, es en ti en quien pienso al acostarme todas las noches, y es por ti por quien miro las estrellas sabiendo que también te cubren, pero ayer me dijiste que no me amabas, y yo lo presentía, lo presentía hace tanto tiempo que a veces alcanzaba a pensar que era posible que no fuera cierto.
Anoche dijiste tantas cosas, que sólo ahora me doy cuenta de cuan engañado he vivido, quiero decirte que igual te amo, quiero decirte que no me importa, y quiero decirte también que igual es contigo con quien quiero pasar el resto de mi vida, has sido sincera, yo lo seré contigo, no me amas, seré paciente.
Ahora te doy tu tiempo, vete, ámala a ella y vuelve, no soy como la canción, pero en algo me le parezco, “no te vas por que yo quiera que te vayas”, pero si por mi fuera daría todo por retenerte, ahora bien, es tu vida, pero quiero protegerte, así que por ti misma, te pido que no me llames ni me busques, hasta que lo sepas todo, entonces estaré a tu lado y seremos dos en uno sólo.”
- ¿Puedo seguir?.
Ella no responde, sólo la deja, le pregunta de nuevo si puede seguir, ella reacciona.
- ¿Qué es esto? Relaciones sexuales con una mujer.
Hay que parar, hay que parar, dice ella sin querer, la abraza fuerte, cierra los ojos y lo abraza fuerte, hay que parar...
Ahora mira otra vez por la ventana, es un hotel famoso, su habitación da a una piscina fascinante, pero no quiere saber de baños, no después de esa ducha... Sale en toalla, se tumba en la cama, si sólo hubiesen seguido entonces... mete la ropa a la secadora, clara se baña también, justo cuando marcela sale. No quiere verle lo ojos, y ella lo sabe, por eso toma el té frío, viendo la tele mientras espera a que sean las dos...
¿Cerrado?, ¿Lluvia?, ¿Amiga?, ¿cual amiga?, ¿porqué tan lejos?, ¿paseo?, ¿se hizo tarde? ¿Cuándo fue eso? no te entiendo, no te entiendo nada, ¿de qué me estás hablando? y ella le repasa la historia que acaba de vivir en un día cualquiera de muchos años después.
El se acomoda, sabe que no quiere escuchar esa historia, se la ha temido durante siglos. Ella sigue contando mientras el apura un güisqui detrás de otro, y fuma, fuma mucho, para no llorar...
Conversan en la sala, con las luces apagadas, son las 2, las 3 no importa ¿Y ahora que?, ahora nada, me voy, tengo que irme, dice ella por decir algo después de haberlo dicho todo. pero, ¿aquí que paso? Se pregunta Daniel, completamente borracho y sentado en un sofá de la casa que odia.
No se despiden, ella se ha ido a la oficina y el a vivir su vida de todos los días; de regreso a casa,la siente en el camino, repasa la noche como a una película y la ama de nuevo, ella en la oficina hace lo mismo, la ama como no la amó de nuevo, o más que de nuevo, por primera vez, del mismo modo como tantas veces lo ha repasado.
La secretaria pregunta, ella no responde, en su cabeza solo encuentra silencio, ausencia; camina despacio, no come, la extraña. La secretaria pregunta, ella sonríe, responde:
- Me voy, sácame tiquetes para ya sabes donde, cualquier hotel, pero para hoy mismo.
Llega a casa, se va a su cuarto, ve el correo, hay una carta para ella, una carta personal, hace años que no recibe cartas personales, la abre, llora, se desespera y llora, es una carta de Daniel, viene sin estampilla, seguro la ha dejado apenas hace un rato, yendo a almorzar a “el patio” donde debe estar ahora, donde almuerza siempre.
Parada frente al espejo lo repasa todo, después de 20 años ha venido a la oficina y ha dejado su tarjeta, solo al ver el nombre se le ha venido el mundo encima, porque Daniel le acababa de proponer matrimonio y estaba apunto de decirle que si después de tantos años. Daniel escribe una carta, está muy confundido, no sabe qué pensar, él ha sido quien más ha perdido
“No te refugies en mi, yo no soy seguro, yo no soy futuro, yo, ahora, ya no existo, no existo desde ayer, no existo desde que se que te conozco y no puedo hacer nada para estar contigo, y menos ahora que se que amas a alguien más y me has mentido, cuando yo esperaba que tu vida, por fin fuera mía, como ha sido la mía tuya desde siempre.
Sigo sintiendo lo mismo por ti, es en ti en quien pienso al acostarme todas las noches, y es por ti por quien miro las estrellas sabiendo que también te cubren, pero ayer me dijiste que no me amabas, y yo lo presentía, lo presentía hace tanto tiempo que a veces alcanzaba a pensar que era posible que no fuera cierto.
Anoche dijiste tantas cosas, que sólo ahora me doy cuenta de cuan engañado he vivido, quiero decirte que igual te amo, quiero decirte que no me importa, y quiero decirte también que igual es contigo con quien quiero pasar el resto de mi vida, has sido sincera, yo lo seré contigo, no me amas, seré paciente.
Ahora te doy tu tiempo, vete, ámala a ella y vuelve, no soy como la canción, pero en algo me le parezco, “no te vas por que yo quiera que te vayas”, pero si por mi fuera daría todo por retenerte, ahora bien, es tu vida, pero quiero protegerte, así que por ti misma, te pido que no me llames ni me busques, hasta que lo sepas todo, entonces estaré a tu lado y seremos dos en uno sólo.”
13 de agosto de 2007
seis
El reloj de un campanario da las doce, y Clara automáticamente mira el de su pulsera. Son las doce, y que dicen las doce frente a un almacén de repuestos cerrado...
- ¿Quieres comer?
- Si... pero no ahora, ¿paseamos?,
- bueno, vamos, dice mientras la mira...
Ahora son sus ojos quienes sonríen, se suben en la moto, van al puerto, se detienen al rato, en la punta de un mirador y se bajan de la moto, afuera los cascos, ella mira desde la baranda, Clara la abraza por detrás, quiere olerla.
Ella se aleja, se sube a la moto, Clara la mira, recostada contra la baranda, juega a que la conduce. Clara la mira, piensa en nada y se pierde en ella, vuelve en seguida, camina hacia la moto y le dice te enseño, mientras la abraza... ahora se abraza sola, lleva muchas horas caminando sola en un recuerdo.
Se monta a la moto detrás de ella, -haz esto, y esto, y esto otro- le dice, mientras Marcela obediente le escucha, deja de hablar, empieza a oler en su cuello, ella la deja, la abraza, sostiene con fuerza el manubrio mientras Clara toca su cuerpo y ella lo permite, empiezan a caer gotas de lluvia, Clara la huele, no quiere parar, ahora llueve en serio.
- ¿A dónde vamos? Le dice al fin.
- Mi amiga vive cerca, vamos allá mientras llueve, luego los repuestos de tu padre.
Si eso, eso mejor, piensa, mientras la lluvia termina de mojar su chaqueta.
Ya no importa el café, ya no importa Daniel, está en su habitación, mira el techo que no dice nada, se aburre, se deprime, y Daniel llama, pero no lo escucha, ella está en casa de su amiga, a muchos kilómetros de ahí, a muchos días de la maquina que suena... la amiga está arriba, les deja seguir, están empapadas.
- ¿Dónde estaban?
- Paseando.
- Pongan a secar esa ropa, aquí hay toallas.
Se secan mientras la ropa sigue en sus cuerpos, - me tengo que ir, quedan en su casa, dice la amiga, y sonríe, la ven irse, no dicen nada, sólo se miran, ni siquiera sonríen.
Marcela se seca el pelo y se quita la chaqueta, se sienta en el sofá; se quita los zapatos y va a la cocina, le pregunta si quiere algo, Clara piensa, no responde. ¿un té? dice Marcela, un te, dice al fin, se quita las botas y las medias, ahora esta descalza, recorre la casa, es grande, bien decorada, hay tina. Se para en la terraza, aún llueve, Marcela viene, la abraza por detrás, le entrega el té.
Ella lo deja en la baranda y la abraza, la olisquea, como un perro, Marcela cierra los ojos, empiezan a tocar, este botón incomoda, este también, y van quitando cosas, el saco de ella que tanto pesa, la camisa empapada, la blusa rosada, el sostén absurdo, ya están en la sala... al sofá y el resto de la falda afuera, la cremallera del pantalón que tanto suena... y ella mirando el techo, se sumerge en sus almohadas ¿ que pasó con Daniel?
Se levanta de un salto, va al baño, necesita orinar, pero ahí también cierra los ojos y sigue besándola toda, mientras juguetea con un pezón, besa el otro, lo chupa, lo muerde, siente, la asfixia el recuerdo, mientras Clara sigue tocando, ahora chupa ella sus pezones, les gusta, toca su cabello, la empuja con fuerza, caen al piso, se ríen, besan más, más... se lava la cara, eso no puede continuar, se va a enloquecer; Daniel, Daniel la va a volver a traer al mundo.
- ¿Quieres comer?
- Si... pero no ahora, ¿paseamos?,
- bueno, vamos, dice mientras la mira...
Ahora son sus ojos quienes sonríen, se suben en la moto, van al puerto, se detienen al rato, en la punta de un mirador y se bajan de la moto, afuera los cascos, ella mira desde la baranda, Clara la abraza por detrás, quiere olerla.
Ella se aleja, se sube a la moto, Clara la mira, recostada contra la baranda, juega a que la conduce. Clara la mira, piensa en nada y se pierde en ella, vuelve en seguida, camina hacia la moto y le dice te enseño, mientras la abraza... ahora se abraza sola, lleva muchas horas caminando sola en un recuerdo.
Se monta a la moto detrás de ella, -haz esto, y esto, y esto otro- le dice, mientras Marcela obediente le escucha, deja de hablar, empieza a oler en su cuello, ella la deja, la abraza, sostiene con fuerza el manubrio mientras Clara toca su cuerpo y ella lo permite, empiezan a caer gotas de lluvia, Clara la huele, no quiere parar, ahora llueve en serio.
- ¿A dónde vamos? Le dice al fin.
- Mi amiga vive cerca, vamos allá mientras llueve, luego los repuestos de tu padre.
Si eso, eso mejor, piensa, mientras la lluvia termina de mojar su chaqueta.
Ya no importa el café, ya no importa Daniel, está en su habitación, mira el techo que no dice nada, se aburre, se deprime, y Daniel llama, pero no lo escucha, ella está en casa de su amiga, a muchos kilómetros de ahí, a muchos días de la maquina que suena... la amiga está arriba, les deja seguir, están empapadas.
- ¿Dónde estaban?
- Paseando.
- Pongan a secar esa ropa, aquí hay toallas.
Se secan mientras la ropa sigue en sus cuerpos, - me tengo que ir, quedan en su casa, dice la amiga, y sonríe, la ven irse, no dicen nada, sólo se miran, ni siquiera sonríen.
Marcela se seca el pelo y se quita la chaqueta, se sienta en el sofá; se quita los zapatos y va a la cocina, le pregunta si quiere algo, Clara piensa, no responde. ¿un té? dice Marcela, un te, dice al fin, se quita las botas y las medias, ahora esta descalza, recorre la casa, es grande, bien decorada, hay tina. Se para en la terraza, aún llueve, Marcela viene, la abraza por detrás, le entrega el té.
Ella lo deja en la baranda y la abraza, la olisquea, como un perro, Marcela cierra los ojos, empiezan a tocar, este botón incomoda, este también, y van quitando cosas, el saco de ella que tanto pesa, la camisa empapada, la blusa rosada, el sostén absurdo, ya están en la sala... al sofá y el resto de la falda afuera, la cremallera del pantalón que tanto suena... y ella mirando el techo, se sumerge en sus almohadas ¿ que pasó con Daniel?
Se levanta de un salto, va al baño, necesita orinar, pero ahí también cierra los ojos y sigue besándola toda, mientras juguetea con un pezón, besa el otro, lo chupa, lo muerde, siente, la asfixia el recuerdo, mientras Clara sigue tocando, ahora chupa ella sus pezones, les gusta, toca su cabello, la empuja con fuerza, caen al piso, se ríen, besan más, más... se lava la cara, eso no puede continuar, se va a enloquecer; Daniel, Daniel la va a volver a traer al mundo.
12 de agosto de 2007
No hay quinto malo
Marcela, acabando con el silencio le ofrece algo de beber y se para como un resorte a buscarlo. Clara sin saber bien que hacer, sentada en la sala, sola, se para al rato y va detrás de ella, la encuentra frente a la nevera y se acerca por detrás, - quería hielo...
Clara se mira de nuevo en el espejo, ya se ha hecho tarde, son más de las 2, cierra la llave del lavamanos y vuelve a la mesa, Marcela no llega.
Busca el cruce y un lugar para estacionar, lo encuentra en un segundo, siente que es una premonición, hoy todo saldrá bien... entonces cierra la nevera en el mismo instante en que cierra el Clío.
Lo asegura y empieza a caminar lentamente, va para el patíbulo, es la muerte lo que está buscando, Daniel, Daniel, Daniel, perdóname.
…Te lo cuento, le dice, y empieza su historia de amor inconclusa con el tipo de otra ciudad que no es la suya, la interrumpe, ella tampoco es de la ciudad, aunque vive ahora. Clara sonríe, ella ni es, ni vive, sólo ha venido de repente, con sus padres a la casa de recreo, es una ciudad feliz y caliente, donde todo pasa como en eterno verano. Por eso se ha quedado, pero volverá a irse, como aquel día...
Continua, a veces llora, Clara escucha, espera y siente su olor penetrar en la nariz, la abraza, no quiere seguir escuchando, ella se detiene, la abraza, busca sus labios, la besa, ella se deja besar por un momento y luego se retira, ahora esta confundida, no quiere estar confundida, es horrible...
Nunca te había visto, no te conozco, dice ella como desde otra galaxia; - Si me conoces, desde siempre, responde Clara, me conoces desde que existes.
No, no es cierto, piensa Marcela, el amor es otro mundo, es lo que ya no existe, lo que hace sufrir, termina de pensar y regresa a la tierra, ahora mira confundida. Vamos a casa, te acompaño, dice Clara por terminar, vamos a casa y olvidémoslo todo, dice ella por decir...
- ¿Te vuelvo a ver?- Dice Clara con esperanza.
- Mañana me voy- dice Marcela mientras entra, - no quiero seguir sintiendo lo que no puedo, amo a Daniel eso es más fuerte que tu aparición de Juglar en feria de castillo, además, ya es tarde para darnos un comienzo.
Y nada más cerrar la puerta viene la imagen, las palabras de entonces... frente a la nevera, le entrega el vaso, agua helada, con mucho hielo, le sonríe, la mira y se lleva el vaso a la boca, saborea las gotas de sudor en el vaso, ella la mira, bebe un poco de su vaso se limpia con los dedos la boca y la mira, han pasado tantas cosas...
Ahora ya no hay más que decir, se han dejado para siempre, ¿pero lo han dejado? ahora, mientras camina por una calle que ni conoce piensa en Marcela más intensamente que en los años de ausencia...
Al entrar a la alcoba y escuchar el mensaje de Daniel en la máquina ve a su hermana menor, entrar a la cocina, fue hace tanto tiempo, pero la imagen persiste, las mira y se pregunta que sucede. Tienen 15, 16 años en esa foto mental, la ve pararse y jugar un poco con la niña, se ve casi exacta, un poco más gorda, pero igual, ríe, no es cierto, no la ama; lo cierto es Daniel; trata de fijar su imagen en la cabeza, no puede, no está allí, Daniel a desaparecido, con solo una tarde, ya no recuerda ni su cara, ¿Quién es Daniel?
Ha pasado mucho tiempo, mientras se va preparando un café automáticamente, además Daniel ha estado ahí siempre, no ha sido la pasión, pero ha aprendido a amarlo, como se aprende a montar bicicleta, ya no olvida sus costumbres, ya no lo olvida, aunque ahora no recuerde su cara...
Mientras cruza la calle pasa una moto, inevitablemente se va con ella... Subida en la moto a su espalda, recordaba claramente como le había pasado un casco, como Marcela le había pedido que fueran despacio, y ella le había dicho que tenían que sentir el viento; que se cogiera más fuerte.
Están en las nubes, recuerda la sensación de estar en las nubes, van por todos lados sin sentido, de repente se detienen, el semáforo en rojo, y la pregunta,
- ¿Para donde vamos?
- Cruza por esta, le había dicho ella.
Pero estaba cerrado, el almacén de repuestos estaba cerrado.
- En dos horas abren- dice Clara,
- Volvamos mas tarde- dice Marcela,
- ¿No estas ocupada?-
- Sólo contigo, dice ella.
Clara se mira de nuevo en el espejo, ya se ha hecho tarde, son más de las 2, cierra la llave del lavamanos y vuelve a la mesa, Marcela no llega.
Busca el cruce y un lugar para estacionar, lo encuentra en un segundo, siente que es una premonición, hoy todo saldrá bien... entonces cierra la nevera en el mismo instante en que cierra el Clío.
Lo asegura y empieza a caminar lentamente, va para el patíbulo, es la muerte lo que está buscando, Daniel, Daniel, Daniel, perdóname.
…Te lo cuento, le dice, y empieza su historia de amor inconclusa con el tipo de otra ciudad que no es la suya, la interrumpe, ella tampoco es de la ciudad, aunque vive ahora. Clara sonríe, ella ni es, ni vive, sólo ha venido de repente, con sus padres a la casa de recreo, es una ciudad feliz y caliente, donde todo pasa como en eterno verano. Por eso se ha quedado, pero volverá a irse, como aquel día...
Continua, a veces llora, Clara escucha, espera y siente su olor penetrar en la nariz, la abraza, no quiere seguir escuchando, ella se detiene, la abraza, busca sus labios, la besa, ella se deja besar por un momento y luego se retira, ahora esta confundida, no quiere estar confundida, es horrible...
Nunca te había visto, no te conozco, dice ella como desde otra galaxia; - Si me conoces, desde siempre, responde Clara, me conoces desde que existes.
No, no es cierto, piensa Marcela, el amor es otro mundo, es lo que ya no existe, lo que hace sufrir, termina de pensar y regresa a la tierra, ahora mira confundida. Vamos a casa, te acompaño, dice Clara por terminar, vamos a casa y olvidémoslo todo, dice ella por decir...
- ¿Te vuelvo a ver?- Dice Clara con esperanza.
- Mañana me voy- dice Marcela mientras entra, - no quiero seguir sintiendo lo que no puedo, amo a Daniel eso es más fuerte que tu aparición de Juglar en feria de castillo, además, ya es tarde para darnos un comienzo.
Y nada más cerrar la puerta viene la imagen, las palabras de entonces... frente a la nevera, le entrega el vaso, agua helada, con mucho hielo, le sonríe, la mira y se lleva el vaso a la boca, saborea las gotas de sudor en el vaso, ella la mira, bebe un poco de su vaso se limpia con los dedos la boca y la mira, han pasado tantas cosas...
Ahora ya no hay más que decir, se han dejado para siempre, ¿pero lo han dejado? ahora, mientras camina por una calle que ni conoce piensa en Marcela más intensamente que en los años de ausencia...
Al entrar a la alcoba y escuchar el mensaje de Daniel en la máquina ve a su hermana menor, entrar a la cocina, fue hace tanto tiempo, pero la imagen persiste, las mira y se pregunta que sucede. Tienen 15, 16 años en esa foto mental, la ve pararse y jugar un poco con la niña, se ve casi exacta, un poco más gorda, pero igual, ríe, no es cierto, no la ama; lo cierto es Daniel; trata de fijar su imagen en la cabeza, no puede, no está allí, Daniel a desaparecido, con solo una tarde, ya no recuerda ni su cara, ¿Quién es Daniel?
Ha pasado mucho tiempo, mientras se va preparando un café automáticamente, además Daniel ha estado ahí siempre, no ha sido la pasión, pero ha aprendido a amarlo, como se aprende a montar bicicleta, ya no olvida sus costumbres, ya no lo olvida, aunque ahora no recuerde su cara...
Mientras cruza la calle pasa una moto, inevitablemente se va con ella... Subida en la moto a su espalda, recordaba claramente como le había pasado un casco, como Marcela le había pedido que fueran despacio, y ella le había dicho que tenían que sentir el viento; que se cogiera más fuerte.
Están en las nubes, recuerda la sensación de estar en las nubes, van por todos lados sin sentido, de repente se detienen, el semáforo en rojo, y la pregunta,
- ¿Para donde vamos?
- Cruza por esta, le había dicho ella.
Pero estaba cerrado, el almacén de repuestos estaba cerrado.
- En dos horas abren- dice Clara,
- Volvamos mas tarde- dice Marcela,
- ¿No estas ocupada?-
- Sólo contigo, dice ella.
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