Recibo en el cuerpo pequeños choques eléctricos cuando veo sus ojos a través del retrovisor, me sonrío, trato de pensar en otra cosa y me atrae en la calle el equilibrio de tres helados en las manos de una mamá que camina hacia el carro frente al centro comercial, esta su sonrisa esperando mi regreso y cuando voltea veo un arete en balanceo, imagino mis labios en su cuello, unos besitos chiquitos, ricos, llenos de mi en otras partes del cuerpo...
Me mojas, decía mientras jugábamos en mi cuartito infantil del 904, antes de que el vikingo le diera golpes a la pared para que no hiciéramos ruido, risitas, muchos años después la misma historia de querer a alguien quien tal vez nunca me quiera.
Tengo que dejar en tinta que al fin eliminé su contacto, 11 años dejados atrás 15 años después de muertos, yo con las ganas del cambio, intactas en el cuerpo de una mujer casada, la señora monitora, tres hijos, esperándola en casa, yo pensando en universidades, su cabello en todas direcciones cuando se pone roquera.
Siempre clara mientras me pregunto, de donde sacan sus claridades todas esas que me las han dado; la sensación de sus manos tocando mi cabello desaparece en motas sobre el piso de mi eléctrica memoria mientras la paloma bordea la baranda y sale al vuelo antes de llegar a la ventana.
Veo de reojo el cuento de la criada y me apuro un vasito de agua condimentada, la bebida sin azúcar propuesta en un reel que he adaptado a mis propios sabores, una pizca de cúrcuma y dos de nuez moscada a la vez.
Hace rato es hora de darle vueltas a la city en el Sparkie, me chupo el dedo antes de terminar de teclear estas palabras, queriendo contar la estupidez de haber creído que vendría, queriendo contar los 11 puntos del ping pong de los martes, queriendo contar que la peli del viernes me volvió las ganas de letras.
Todo fluye sin ganya y soy feliz de un día a la vez mientras al fin respire.
ps:
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