Le gustó el experimento a la vecina… unos tomates rellenos que por supuesto reformaré un poco para la próxima servida, pero que eran mezcla de queso crema, pimienta, ajo y champiñón.
Acompañados los tomates por mis típicos colores de comida rojo verde y amarillo e ingredientes básicos de la vida, por los saborcitos de todas clases y la infaltable papita que tanto me gusta con sus toquecitos de perejíl.
Conversamos de todo y nos reímos mucho, con ella, su chica del tornamesa, la amiga del pelo parado y su novia… terminó la noche con sonrisas a las 2 de la mañana y me fui contenta a la cama… ni una gota.
Yo soy el día feliz nació como la puerta de salida al mundo exterior, no se quien lee (a veces si). En todo caso, es mejor morir en el pecado que nunca haber probado, de eso se trata todo, hacerlo honestamente y con identidad.
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de los primeros.
2 comentarios:
qué tema!
el vecinito le echa el ojo... ojo que mira pa comer.
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