Hoy es jueves de lesbianas, dirían mis compañeras del colegio femenino, católico, apostólico, romano y confesional donde estudié hasta el primer octavo... hoy ya es sábado y aunque quise explayarme en palabras sobre el amor que viene de la amistad, he salido corriendo a la cocina en el peligro de que las papitas criollas se quemaran, quedaron de buen sabor, tal vez un poquito saladas, hoy he borrado la parte donde dije que cuando hubiera escrito prepararía la ensalada: pepino, tomate, zanahoria, rábano, cebolla blanca, aderezo de temporada, Hoy sábado ya la hice y descansa en la nevera, escribo mientras me la como con mi plato de Koshari a la ILI.
Suena de fondo la lavadora centrifugando el primer ciclo de lavado en la ropa de la semana... suena la lavadora haciendo el último enjuague re vuelvo, por eso tardo tanto, por eso no se entiende, repito y repita se fueron a nadar... vuelvo al párrafo cuando va por el descanso del segundo ciclo, Shameless convertida en la serie imposible de dejar, tan humana, tan políticamente in-correcta, me detengo a pensar en el deber/ser de éste post y recuerdo que en whats converso animadamente con Varta, quien hace años me tomó una foto que amo de mi misma y hoy se enfrenta a la separación amorosa y el tener que lidiar con el negocio conjunto, le he dicho en insta que vayamos a karaoke de Chavela.
Me acerqué a ella por causa de la cuarentona, que un domingo mientras desayunaba para salir al uber me dijo que estaba preocupada por ella, temía que quisiera suicidarse, yo que llevo meses siento equipo de contención en las mentes de varias amigas/amoras, salí para allá sin saber muy bien con que iba a encontrarme o donde, lo que me transporta al segundo al dilema de la que era amiga (he visto fotos nuestras en el laural con las amadas del momento mientras busco la imagen perfecta para hacer el flyer de las velitas) y me sonrío de mi manera de dolerle un poquito con decirle. severa amiga. En mi mente se produce el debate de hasta donde llego por la amada, voy o no voy a cantar chaveladas, suena el whats... y no, ni la una ni la otra, un pulgoso riendo a arnold decir: hasta la vista baby! en el chat del laburo.
Se prolonga el silencio, suena en la cabeza el tik tak del uber, ya saqué la basura y sólo me mantiene en las letras la espera de colgar la ropa para que se seque sin oler a mojado viejo... todo un reto del secado en Bogotá, que el otro año estrena pico y placa para las que vienen de otro municipio.
Vuelvo al mac para poner música al colgado de las prendas, kimiso se conecta satisfactoriamente, empieza a sonar que ojalá llueva café... la 5ta se oscurece de gotas veo a una persona caminar la colina, me sonrío, si ella me rana, yo salto; le mando el perro negro, me arrepiento al leer la letra, a lo hecho, pechos.
Ayer me traicioné a mi misma saludando a la ingrata, esa soy yo, repito y me repito... vuelta a eliminar el chat y prometerme el silencio que tanto me cuesta ¿por qué las amo si no me corresponden? la duda existencial, ¿que es el amor? son las amoras y hacer cosas por ellas que no han pedido con el sueño de ser reconocida, una respuesta a priori ante semejante hipótesis.
Se repite el ciclo musical y la salsa es camaleón, ese pequeño trozo del amor que es la amistad, esa frontera indecisa en que se les ama tanto que, se va a los lugares que prometimos no visitar, sólo por verles la sonrisa, por compartirles la cerveza, sigue en silencio el enjuague y me paro a dar vuelta porque demasiado fuerte se siente ese aroma de los abrazos sobre la chaqueta de ¿falsa? piel de marrano, toso en traba de te, ya menos me la fumo.
Entonces pasé de la salsa a Julieta la mexicana y el perro negro negro que me llevé al whats vuelve con sus sonidos de conejo malo, pienso en motoso y queda en veremos el uber mientras logro descifrar lo que siento por la gente a la que amo, a las que se aman entre ellas un beso y una flor, emulando la canción de despedida, tanto sentimiento por todos lados y yo sintiendo que todo es mentira. joder... revisar el mail ¿llegarían las fotos del movil?
Antes del motoso he abierto la cortina! ella vino a verme, no fuí a ninguna parte.


