29 de octubre de 2014

pequeños gustos

conducir lo incluye todo, la mente y el cuerpo, cada movimiento es trascendental a múltiples niveles y es por eso que me gusta tanto, me siento tremendamente hábil y sin embargo, cada día aprendo algo nuevo, como que hay que saber que intenciones tienen las personas a tu alrededor y tomar la decisión correcta, toda esta introducción para contar el porque de mis sonrisas los últimos 2 días... pequeños gustos que a veces me doy.

voy circulando sur norte por la circunvalar, recién saliendo de las torres en la buena por el almuerzo y la visita a la mamá, en el punto en que la doble calzada se hace una después de la universidad distrital de la maca, a la altura del parque nacional, digamos. Un taxi por izquierda a quitarme el turno y yo decido no enfrascarme en el frena y arranca y lo dejo molesta, hacer el doble adelanto en vez del uno a uno que llevábamos el resto de los carros, siguió el recorrido con sus segundas terceras, cuartas y quintas, curvas y contracurvas de distancia, cuando me lo encuentro en recta y bajada, ahora el tras un camión de mezclas y yo con la vía libre por mi carril, me fui con toda y cuando se dio cuenta de que yo venía, trató de abrirse, pero yo ya le pasaba por el lado y entonces vino el gusto.

cuando lo vi asomarse por el retrovisor, empecé el frenado, él trató de volver tras el camión de mezcla y pensó yo sé, que por ahí me haría la cerrada pero claro yo ya había terceriado para no perder compresión e iba por la cuarta a enfrentar la subida y ni queriendo podría adelantarme... la cereza del pastel vino con el cambio a amarillo del semáforo de la 76... en serio, todavía tengo la sonrisa puesta... placa 832.

una selfie de hoy en el salón de meditación.



tiempos aquellos...


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