19 de abril de 2015

de domingo a domingo

se pone triste la tarde del domingo, los maullidos de oreo me ponen en mood escritora... expectante del futuro, a una semana de cambiar de casa por vez 12 (creo) viviré ahora en la maca en el apto de mi amiga p, un lugar donde quise vivir desde que lo conocí y bueno, a veces lo que se desea se obtiene solo con desearlo poquito, como pasa siempre con los viajes a la india, en que digo quiero y pasa... hora de poner en la silla el uniforme, hora de poner el despertador nuevo a hora, hora de la hora... no responde la elefantita al llamado del tiempo, asumo que otros rumbos han tomado sus aguas... la extraño, como extraño al mono que no dice nada de los miles de picos, de las letras diarias, y no me rindo, con la tonta esperanza de que fuera cierto lo de ser para siempre... que nunca es, como siempre, siempre es un ratico.

llega la hora de una nueva hora y me voy acomodando en la camita de madera blanca y voy pensando en cajas y acomodadas, en viajes y empacadas... voy pensando en letras de canciones, en fiestas de brownies, en visita de amigas en la sala... pienso en un amor nuevo y lustroso, en la sonrisa de mi madre por las noches, pienso en la cortina y en las banditas de la sábana, es un día feliz y me sonrío, porque yo soy con el.




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