27 de septiembre de 2016

la paz en la plaza

sentada en el piso recién puesto entre la catedral y el capitolio, viendo en varias pantallas y escuchando en alto el discurso del guerrillo, se me aguó el ojo, entender como propias las palabras que pronunciaba, los buenos propósitos, la reconciliación de los momentos importantes, del perdón, del ahora viene lo cierto, si al menos el 5 de eso sale de algún modo cierto. volvernos una mejor gente, más con todos esos principios que he soñado, que he aprendido, que he deseado en público y en privado, enamorarme mas de un niño vestido de amarillo sentado sobre los hombros de su padre o un bebé de blanco, con vestido de paloma... ese es el espíritu de menos bala y mas acciones que mejoren la vida de las personas que no conozco en los lugares que no conozco, pero necesitan en serio un mejor hoy de cada día.

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Papi, papi, ¿cómo me llamo yo, cómo me llamo yo?

Eso decía mi papá que le decía yo de niña cuando no sabía pronunciar mi nombre; mi primer recuerdo de el en cambio, fue verlo gigante, bajan...