17 de febrero de 2015

me encantan las mujeres.

10:00 en punto y al fin en casa, supongo que fue el destino el que me dejó la sensación de todo el cuerpo en choc, chispeando, y me da risa, seguro ni le importa que haya visto la forma de sus pestañas, la de sus redondeses, que haya pensado como su mano consiente el ombligo de su consorte, esas ganas de tenerla cerca el mayor tiempo posible, de tocarla aunque no suceda, de cruzar dos palabras, nimiedades, de sentir celos y cubrirlos con timideces sobre el mármol con la mirada en el vacío, sin moverme, para que? si eso no es amor, dicen; y hablando de decires, me ha dicho ella que nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde y hasta hoy tenía la sensación de haberla perdido, pero de repente me ronda la idea... y si en realidad es ella la que me perdió a mi?... darle la vuelta me pone la cabeza en otro punto.

y para sonrisa ahora, una rosa le llegó a esa nena de la fiesta aquella, la de chutos y gafas y me dio la gran dicha que la recibiera aunque no fuera yo la que se la diera... uno de esos enredos propios de mi corazón que está tan loco y que me permitió decirle en sonrisas y abrazos lo que había pensado.

remate, mensaje de la perdida y sonrisa al verlo... fue un día muy completo en el que hice mil piruetas  y fui muy feliz y sigo siendo... mientras suena en el corazón algún signo de mejoría.

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Papi, papi, ¿cómo me llamo yo, cómo me llamo yo?

Eso decía mi papá que le decía yo de niña cuando no sabía pronunciar mi nombre; mi primer recuerdo de el en cambio, fue verlo gigante, bajan...